Lo entiendo. Nadie nos dijo cómo hacerlo. Nadie nos dio manuales, ni claves, ni siquiera consejos breves. No nos explicaron cómo vivir sin cortar cabezas a nuestro paso.
Sin embargo sí nos dieron otra cosa que se podía usar como moneda de cambio. Nos dieron cualidades para poder sentir en nuestra piel el fuego ajeno, para poder pensar en nuestra familia ante las catástrofes. Nos dieron un mapa con cada una de nuestras debilidades básicas. Las de todos.
Descubro con sorpresa, aún así, cómo miráis para otro lado y seguís con vuestra canción.
Observo desencantada cómo construis murallas a vuestro alrededor para justificar que no pudisteis llegar a tiempo.
Asisto casi ajena a la muerte de todas las oportunidades que estáis quemando sólo por no enfrentaros a la posible pared del vacío.
Sois unos cobardes.
Y me dais asco.
Sólo os merecéis mis bostezos.
Y yo me habré muerto, entregada, más de cien mil veces. Pero vosotros no podríais jamás demostrar que tenéis un corazón que late.
No a mi.
No a vosotros.
28.6.12
26.6.12
23.6.12
catarsis
hay palabras que nos cambiarán para siempre.
sensaciones que extrañaremos toda la vida.
ya lo sabíamos, ¿no?
firmamos el pacto, vendimos nuestro alma sólo por pesar menos.
confiamos en nuestra suerte.
[esa puta que siempre nos lleva tan lejos
y tan alto]
hay cosas que jamás querremos lo suficiente
y otras de las que ni siquiera trataremos de huir
porque ya sabemos que nos perseguirán siempre.
sin descanso.
hay todavía varios motivos para seguir
y pocas opciones para volver.
[volver
no es siempre
retroceder.]
nuestra cabeza va a continuar jugando a esto.
es mejor comenzar a buscar
nuevas estrategias.
pero no para ganar.
nunca ganaremos.
lo mejor va a ser
seguir este ritmo
esta cadencia enfermiza y mágica, estas noches a las que nos vemos sometidos
esta velocidad.
exacta.
esta rabia.
precisa.
este amor.
absoluto.
siempre es mejor recoger nuestras cosas
a esperar que venga algo y nos lo desordene todo.
es mejor asumir nuestra naturaleza,
abrazar a los fantasmas,
y hacer un pacto con el diablo que nos lleve
siempre lejos
siempre cerca
siempre dentro
siempre vivos.
un trato que nos permita recordar que,
aunque no llegamos a ganar
nunca dejamos de intentarlo.
[y el camino siempre mereció la pena]
22.6.12
Clavar el cuchillo y dejarlo dentro. Susurrar "jamás volveré".
Descuartizarla lentamente.
Vaciar los armarios. Meter los libros en cajas. Disfrutar con el crimen mientras se me queda un sabor amargo. Arrancar mis fotografías de las paredes. Dejarla oscura e inerte.
Descuartizar la habitación que me costó tanto conquistar.
Devolverle el frío de la primera noche.
Ganar la batalla.
Abandonar en su sentido más hondo, y por primera vez ser capaz de sonreír con ello.
Descuartizarla lentamente.
Vaciar los armarios. Meter los libros en cajas. Disfrutar con el crimen mientras se me queda un sabor amargo. Arrancar mis fotografías de las paredes. Dejarla oscura e inerte.
Descuartizar la habitación que me costó tanto conquistar.
Devolverle el frío de la primera noche.
Ganar la batalla.
Abandonar en su sentido más hondo, y por primera vez ser capaz de sonreír con ello.
21.6.12
Sólo quedan cinco trozos de comida en la pared de enfrente. Me pareció ver cómo amenazaban con bajar un número. El que alojé en la cornisa está ya más que cocinado.
El piano se llena de polvo en dos días, los condones siguen en la basura y las sábanas están de camino entre el colchón y el suelo. Siempre me gustaron los fluidos. Nunca rechacé el sudor, el semen, la saliva.
Los fluidos secos, sin embargo, me provocan algo de pena.
A los pies de la cama queda la cerveza medio llena (medio vacía para dos borrachos enamorados), un par de bragas que me quitó pronto (o a tiempo), el ventilador que nos salvó la vida.
En la estantería hay dos libros nuevos, en la silla un ukelele sin nombre, en el espejo del baño su letra impactada.
Mi habitación siempre queda así. La casa cicatriza rápido, pero la habitación siempre se recrea en los últimos movimientos. Yo se lo permito. Siempre me pareció más dulce el regodeo que la esterilización de emociones vivas.
Los sonidos siempre resuenan varias veces permaneciendo en el tiempo.
Los olores siempre se agarran a la ropa y a las almohadas para reclamar lo que es suyo.
El amor siempre se alía con el sexo, lo descoloca todo, y luego se aleja sonriendo.
El piano se llena de polvo en dos días, los condones siguen en la basura y las sábanas están de camino entre el colchón y el suelo. Siempre me gustaron los fluidos. Nunca rechacé el sudor, el semen, la saliva.
Los fluidos secos, sin embargo, me provocan algo de pena.
A los pies de la cama queda la cerveza medio llena (medio vacía para dos borrachos enamorados), un par de bragas que me quitó pronto (o a tiempo), el ventilador que nos salvó la vida.
Mi habitación siempre queda así. La casa cicatriza rápido, pero la habitación siempre se recrea en los últimos movimientos. Yo se lo permito. Siempre me pareció más dulce el regodeo que la esterilización de emociones vivas.
Los sonidos siempre resuenan varias veces permaneciendo en el tiempo.
Los olores siempre se agarran a la ropa y a las almohadas para reclamar lo que es suyo.
El amor siempre se alía con el sexo, lo descoloca todo, y luego se aleja sonriendo.
18.6.12
12.6.12
He preguntado mil veces pero ninguno sabe dónde se fue el fuego que guardé durante años, aquella capacidad innata de temblar. Ni con amenazas consigo que nadie suelte pistas acerca de qué pasó para que los cimientos fuesen tan lábiles, para que no aguantase con el peso y abandonase la casa. Qué fue del amor que guardaba, de las canciones que antes me atravesaban, de aquella risa ingenua. Qué fue lo que desencadenó todo este montón de calma inquietante y oscura.
Tal vez haya perdido todo aquello para siempre y a partir de ahora deba acostumbrarme a esta sangre inerte. Tal vez no pueda volver a arder como antes lo hacía.
Aquella luz desbordante.
Ni mi cuerpo ni mi cabeza me explican en qué
puto
momento
comenzó todo
a importar tan poco.
Tal vez haya perdido todo aquello para siempre y a partir de ahora deba acostumbrarme a esta sangre inerte. Tal vez no pueda volver a arder como antes lo hacía.
Aquella luz desbordante.
Ni mi cuerpo ni mi cabeza me explican en qué
puto
momento
comenzó todo
a importar tan poco.
[A mi me gustaba ser aquello, pero no pude parar de lanzarme al vacío.]
10.6.12
Cada vez que se asoma un verano siempre hay un momento en el que mi brazo pregunta por aquella mañana corta que me costó varias estaciones olvidar. Me recuerda cómo era el perfil que marcó los límites de mi mirada; me recuerda la sensación física de la luz descubriéndolo todo. Cómo era aquel ardor que explotaba y manejaba mi deseo.
Como a un niño pequeño convenzo a mi propio cuerpo de que aquello está lejos y nunca, jamás, estuvo cerca.
Como un niño caprichoso, mi piel llora cinco minutos y luego continúa su ruta, dejándome a mi el trabajo sucio de tener que masticar un nombre que el resto del año coge polvo y permanece en el olvido.
Continuar está en el consciente y debajo están el resto de los verbos.
[Entre ellos cautivar].
7.6.12
4.6.12
30.5.12
27.5.12
No sé si existe la suerte
o el amor,
si habrá alguien que quiera leerme un rato.
No necesito garantías cuando ya hay algo que cuida de mi,
o el amor,
o si matar es una forma límite de anhelo.
No sé si deseamos con el cuerpo para que no todo sea etéreo,
ni si acaso la fidelidad no es una cadena innecesaria formulada
por la gente con miedo de este mundo
(esos que se atreven, después, a pronunciar lealtad con la voz temblorosa).
(esos que se atreven, después, a pronunciar lealtad con la voz temblorosa).
No sé por qué la palabra revolución os la pone dura
o por qué la velocidad mueve siempre un cosquilleo entre mis piernas.
No tengo ni la menor idea de por qué las ciudades aprietan de a poco e invaden las calles de uno mismo,
ni por qué la infancia se aparece como un fantasma en lugares donde parece que no pasa
nada.
Desconozco a qué saben algunas ambiciones,
si tienen salida la mayoría de los callejones que recorro,
si la locura es nuestra salvación, nuestra condición, o nuestro llanto.
No tengo la menor idea de si esto es un camino o una playa infinita,
si hay faros más allá de estas nubes,
ahí fuera,
aquí dentro,
que puede ser el amor, tal vez,
o pueden ser las ciudades,
o incluso, y arriesgándome un poco,
puedo ser yo misma.
[Yo que tengo un cuerpo, un alma, algunos pensamientos, zapatos insanciables y manos que nunca me han fallado].
Las certezas son para los cobardes. Las dudas para los hambrientos.
[Y yo
ten
go
23.5.12
22.5.12
21.5.12
Mi cuerpo por fin se ha sublevado
y ha reaccionado terriblemente mal
ante la idea de querer cargarle a él
toda la rabia,
toda la tristeza
toda la apatía.
Por fin se ha pronunciado.
Era un puto sumiso. Callaba y hacía como que no le molestaba.
Odio la sumisión.
Detesto la cobardía.
A veces era sólo un montón de materia inútil.
Pero por fin ha hablado.
"Basta". Le he escuchado llorar y golpear mis paredes. Yo también he llorado con él.
Mi cuerpo me odia ahora. Me detesta. Quiere vomitar todo lo que yo antes escondí para no ver.
Tirarlo todo para siempre.
No tengo más remedio que buscar la manera de demostrarle mi amor.
(En esta casa vivimos los dos).
Contarle que ya sé que la cobarde era yo.
Regalarle canciones lentas,
manta,
lluvia.
Hacer que me crea cuando le digo que no habrá ni un sólo bocado más,
ni uno sólo,
a algo sin sabor y sin sentido.
Mi cuerpo se ha sublevado y, por fin,
ha declarado que sólo quiere primavera,
que sólo quiere aquel estallido hermoso de vuelta a sí.
Y yo le agradezco que haya sacado el valor por los dos,
y haya gritado fuerte y con rabia,
después de todo,
"esta vientre es mío,
y decido yo".
y ha reaccionado terriblemente mal
ante la idea de querer cargarle a él
toda la rabia,
toda la tristeza
toda la apatía.
Por fin se ha pronunciado.
Era un puto sumiso. Callaba y hacía como que no le molestaba.
Odio la sumisión.
Detesto la cobardía.
A veces era sólo un montón de materia inútil.
Pero por fin ha hablado.
"Basta". Le he escuchado llorar y golpear mis paredes. Yo también he llorado con él.
Mi cuerpo me odia ahora. Me detesta. Quiere vomitar todo lo que yo antes escondí para no ver.
Tirarlo todo para siempre.
No tengo más remedio que buscar la manera de demostrarle mi amor.
(En esta casa vivimos los dos).
Contarle que ya sé que la cobarde era yo.
Regalarle canciones lentas,
manta,
lluvia.
Hacer que me crea cuando le digo que no habrá ni un sólo bocado más,
ni uno sólo,
a algo sin sabor y sin sentido.
Mi cuerpo se ha sublevado y, por fin,
ha declarado que sólo quiere primavera,
que sólo quiere aquel estallido hermoso de vuelta a sí.
Y yo le agradezco que haya sacado el valor por los dos,
y haya gritado fuerte y con rabia,
después de todo,
"esta vientre es mío,
y decido yo".
20.5.12
Soy valiente, me miran los hombros, me preguntan mi nombre. Estoy eclipsada por tanta belleza, tantas luces, esta nube que me lleva por encima de tanta gente. Soy irracional, insensata, catártica. Me reinvento. Camino caminos y me quito la ropa despacio. Me regalo orgasmos, desayunos. Me cantan canciones y no se saben la letra. Se ríen conmigo, de mi, me abrazan, me castigan. Me olvidan.
Me difuminan.
Estoy dispuesta, estoy inquieta, estoy excitada. Soy fuerte y no caigo de cabeza menos cuando me lanzo a un vacío. Debajo de las sábanas hay mucho más,
debajo de la ropa hay mucho más,
debajo de la conciencia hay mucho más.
Tengo paraísos y tengo tormentas; y todo a veces parece un carnaval y otras la guerra definitiva. No necesito nada porque ya tengo el suelo, el cielo, tierra firme y mar.
El origen no se mueve de sitio desde hace años. Desde que me aprendí.
15.5.12
Tengo en la cabeza un centenar de pájaros hambrientos,
unos cuantos atajos que no cogeré por ahora y tres comodines para hacer trampas que prefiero no usar.
También tengo un olor inmune durmiendo en mi almohada, un par de pesadillas recurrentes que ya son parte de mi tranquilidad y varias tormentas tomando forma y fuerza.
Tengo las huellas de unas suelas gastadas que ya tiré y el recuerdo de una noche de verano que me da frío. Cuadernos con hojas que prenden como papel de fumar, caminos pendientes y dientes para morder el miedo, la vida y el deseo. Te tengo a ti riéndote conmigo, varias maneras diferentes de aceptar las futuras derrotas y un borrador sobre cómo recuperaré lo que merezco.
Tengo lugares que nadie pisará jamás, vestidos nuevos, viento, acción. Tengo rabia, rencores insípidos y la curiosidad intacta.
Tengo en la cabeza un millón de bombas que podrían estallar en cualquier momento,
y tengo la boca dispuesta para cazar toda la fuerza al vuelo.
unos cuantos atajos que no cogeré por ahora y tres comodines para hacer trampas que prefiero no usar.
También tengo un olor inmune durmiendo en mi almohada, un par de pesadillas recurrentes que ya son parte de mi tranquilidad y varias tormentas tomando forma y fuerza.
Tengo las huellas de unas suelas gastadas que ya tiré y el recuerdo de una noche de verano que me da frío. Cuadernos con hojas que prenden como papel de fumar, caminos pendientes y dientes para morder el miedo, la vida y el deseo. Te tengo a ti riéndote conmigo, varias maneras diferentes de aceptar las futuras derrotas y un borrador sobre cómo recuperaré lo que merezco.
Tengo lugares que nadie pisará jamás, vestidos nuevos, viento, acción. Tengo rabia, rencores insípidos y la curiosidad intacta.
Tengo en la cabeza un millón de bombas que podrían estallar en cualquier momento,
y tengo la boca dispuesta para cazar toda la fuerza al vuelo.
10.5.12
Puedo partirme la vida y cambiarme el vestido. Puedo mentir con timidez "María" cuando alguien me pregunte, y puedo ser frívola y fingir fatalidad. Puedo apasionarme honestamente con una historia que no es mía y puedo morder lenguas sin rostro. Puedo disimular, hacer como que mi tristeza no es dulce, aparentar serenidad. Puedo despertarme debajo de un techo extraño y vestirme con forzada lentitud. Puedo desvivirme por un cielo que se cae y morirme con el recuerdo de una noche de verano sin que nadie lo sepa.
Pero eso sí,
que nadie me hable de amor si no quiere escuchar que es sólo un cuerpo el que busco en mitad de mis pesadillas y recuerdo en el punto central de mi deseo, que es sólo un nombre el que puedo vocalizar cuando no recuerdo quién soy, que es sólo una persona en el mundo por la que dejaría de alimentar mis catarsis y quemaría mis noches sin compasión.
[A sabiendas que él nunca me dejaría prender la mecha.
Y por eso mismo.]
Pero eso sí,
que nadie me hable de amor si no quiere escuchar que es sólo un cuerpo el que busco en mitad de mis pesadillas y recuerdo en el punto central de mi deseo, que es sólo un nombre el que puedo vocalizar cuando no recuerdo quién soy, que es sólo una persona en el mundo por la que dejaría de alimentar mis catarsis y quemaría mis noches sin compasión.
[A sabiendas que él nunca me dejaría prender la mecha.
Y por eso mismo.]
Y para el calor siempre hay soluciones: http://www.youtube.com/watch?v=INkLVwtIr_I&feature=related
9.5.12
No se nos vio la cara con el pelo pero estábamos sonriendo,
y estábamos tristes. Rajando la ciudad como algunas veces antes habíamos hecho,
con la cabeza a años luz y las manos una dentro de la otra.
Si se acaba el invierno de qué nos vamos a curar, cuál va a
ser el frío al que plantar cara, qué va a pasar con todas las habitaciones que
huelen a cerrado y que esperan que abramos sus ventanas. A qué va a oler volver
a casa.
No se nos vio el pecho pero teníamos un corazón que dormía
en alguna parte. Arrastrando los pies y pensando dónde colocar ese millón de
hojas muertas. Cantando con la voz pequeña y con la boca cerrada.
Pensábamos “si arden
las ciudades dónde vamos a vivir”, cuál será el siguiente desafío, con qué
vamos a iluminarnos los ojos cuando todo se haya convertido en cenizas.
No se nos vio la piel pero nuestra sangre fluía como un río
que se está quedando dormido.
Bailando lentamente con la inercia del deseo, traicionando
con nuestros pasos el silencio que inventamos. Todas las canciones que no nos habían
dado permiso, todos los momentos que esperaban impacientes detrás de la puerta.
La muerte que se anidaba en sus años y que irrumpía en los míos.
Grité fuerte “bésame de una vez” y estoy segura de que todo el mundo lo escuchó. Pero no era
invierno. Tampoco era la casa. No era el fuego. Y tal vez ni siquiera éramos
los mismos.
6.5.12
4.5.12
La oscuridad mancha el suelo y el humo nos difumina los ojos y nubla las miradas.
Aguanto los acentos con imprevisible fortaleza.
Escondo el teléfono en el fondo del bolso.
Dejo que las palabras que no puedo darte se mueran en mi cabeza.
No está bien decir que me muero de ganas.
Y que, de a ratos, también simplemente me muero.
3.5.12
No se olvida un baile lento, la emoción desbordándose, mis movimientos reflejados en unas pupilas. No se olvida la oscuridad contenida en su boca.
No se olvida un cuerpo recorrido, el olor del látex, la alegría del sonido de una puerta que se cierra. La lascivia en los portales, el deseo despierto (y despertando). El agua rodeándonos.
No se olvida el vicio y la piel. El ritmo. Las ganas.
Mi lengua acuchillando, las manos que me dieron de comer.
No se olvida la filmografía erótica de tu propia vida. Ni un solo fotograma, ni el silencio. Ni el acento.
No se olvida un baile lento.
Ni los que jamás se bailarán.
1.5.12
trozos de otros tiempos y de otros suelos y de otra vida
Si teníamos hambre masticábamos ciudades.
Si teníamos sed nos cambiábamos el nombre y rompíamos los vasos después.
Yo siempre estaba en primera fila, ávida, con todas y cada una de las ganas.
Apretaba los labios y no los dientes. Me fascinaban los atardeceres. Me quitaba la ropa despacio.
Me sobraban los besos.
Me sobraban los besos.
No quiero que vuelva aquel sonido. Mi risa ahora suena distinta. Pero era bueno saberse loca, capaz y
eterna.
29.4.12
Bailar bajo las tormentas sola no es igual de excitante. Acariciar los Sábados como si fueran importantes es demasiado mundano.
Inge me ha dicho que tenía una herramienta para trabajar sólo fabricada para arrancarle el corazón a las manzanas. Es una idea inteligente, pero podría escribir muchas páginas en torno a lo poéticamente atroz de la idea.
Tu nombre me llena la boca y tengo el recuerdo de unas sábanas rojas inyectado en la retina. Bea me dijo "no tienes perdón, tienes primavera", y yo sonreí pero por dentro mi propio cuerpo corría chocándose contra las paredes de mi misma.
Por suerte hace tiempo descubrí que nunca es buena idea viajar ante un mar de asfalto si el salitre no te cala hasta los huesos. Y en Madrid pocas veces el cielo se llena de sal y arena.
Mi casa no es refugio. Mi cuarto no es refugio. Mi cama no es refugio.
Los aeropuertos deben de estar colapsados. Y esta ciudad está muy cansada. Y yo tengo hambre y no paro de acabar con todos los vasos llenos. Y cambiar los muebles de sitio es tan sólo una forma más de redimirse.
Inge me ha dicho que tenía una herramienta para trabajar sólo fabricada para arrancarle el corazón a las manzanas. Es una idea inteligente, pero podría escribir muchas páginas en torno a lo poéticamente atroz de la idea.
Tu nombre me llena la boca y tengo el recuerdo de unas sábanas rojas inyectado en la retina. Bea me dijo "no tienes perdón, tienes primavera", y yo sonreí pero por dentro mi propio cuerpo corría chocándose contra las paredes de mi misma.
Por suerte hace tiempo descubrí que nunca es buena idea viajar ante un mar de asfalto si el salitre no te cala hasta los huesos. Y en Madrid pocas veces el cielo se llena de sal y arena.
Mi casa no es refugio. Mi cuarto no es refugio. Mi cama no es refugio.
Los aeropuertos deben de estar colapsados. Y esta ciudad está muy cansada. Y yo tengo hambre y no paro de acabar con todos los vasos llenos. Y cambiar los muebles de sitio es tan sólo una forma más de redimirse.
27.4.12
Pasó
Las lágrimas por las guerras que no nos atrevimos a empezar han dejado de tener sentido. Hay cosas que sí ocurrieron.
Te has quedado en mis cosas.
Ya se fueron mil años.
Es difícil pensar en finales cuando mi cuerpo acaba de empezar.
Hemos sobrevivido al 2011. Hemos sobrevivido a un millón de años. Nos hemos sobrevivido a nosotros mismos.
El mundo tiene ganas de reventar, las casas se desprenden, las sonrisas se difuminan y desaparecen, la crisis devora a nuestros bastardos como el Coloso devoró al pueblo de Goya y yo puedo romper la vía láctea y todo el maldito orden cósmico con una arista de mi deseo.
La lógica es una doncella hipócrita. Resentida y abandonada amante del universo.
He visto vuestras caras. He visto la infinita claridad en vuestros ojos ante el desconcierto por comprender que el Orden sólo es el Caos travestido de humano.
Dionisos reinará dos mil once años más. Lo he leído en tus lunares.
La crisis nos mastica.
Las flores no creen en Dios.
No puedo pensar en un final cuando mi cuerpo acaba de empezar.
El hambre se viste de futuro.
La luna se está descolgando y yo en lo único que pienso es en besarte. Lo único que me importa es besarte. Lo único que quiero es besarte.
Es difícil pensar en finales cuando mi cuerpo acaba de empezar.
Hemos sobrevivido al 2011. Hemos sobrevivido a un millón de años. Nos hemos sobrevivido a nosotros mismos.
El mundo tiene ganas de reventar, las casas se desprenden, las sonrisas se difuminan y desaparecen, la crisis devora a nuestros bastardos como el Coloso devoró al pueblo de Goya y yo puedo romper la vía láctea y todo el maldito orden cósmico con una arista de mi deseo.
La lógica es una doncella hipócrita. Resentida y abandonada amante del universo.
He visto vuestras caras. He visto la infinita claridad en vuestros ojos ante el desconcierto por comprender que el Orden sólo es el Caos travestido de humano.
Dionisos reinará dos mil once años más. Lo he leído en tus lunares.
La crisis nos mastica.
Las flores no creen en Dios.
No puedo pensar en un final cuando mi cuerpo acaba de empezar.
El hambre se viste de futuro.
La luna se está descolgando y yo en lo único que pienso es en besarte. Lo único que me importa es besarte. Lo único que quiero es besarte.
Juan José Morales Acosta
[que además es mi amigo]
26.4.12
19.4.12
16.4.12
14.4.12
No quiero salir de la velocidad, porque para qué.
Los abrazos nos curan las heridas pero con este viento envolviéndonos, quién se atreve a rodearnos.
No quiero que la lluvia cese, porque quién sabe si no es peor la niebla.
Prefiero tener que lidiar contra los pijamas y las almohadas sedientas que contra un ejército de momentos cobardes.
Ojalá pudiésemos salir de aquí y este cuarto no estuviese lleno de espejos. Pero si lo que tenemos es esto, no quiero que apaguemos la música,
no quiero que bajemos a tierra,
no quiero tensión en mi cuerpo.
No quiero
más
excusas.
Este tornado no nos quita el hambre, pero al menos nos despeina.
(Y siempre estuvimos más guapos con el pelo revuelto).
13.4.12
12.4.12
6.4.12
Demostrar a todos los bares que ya no eres la misma persona, que ya no bebes ron, que has aprendido a rendirte, que tus ojos ya no están tristes. Que todo el mundo lo vea y no sepa con qué nombre llamarte.
Reírte en alto y hablar en voz baja. Pasar inadvertida y que lo que fuiste no pare de provocarte.
Dejar que la carretera y los Beatles te salven la vida,
y que esta ciudad se de cuenta de que tus intenciones ya no se parecen a lo que fueron. Que ya no abrasas, que ya no sangras.
Declarar la paz.
3.4.12
"Todo es horrible, o terriblemente bello". *
A veces nadie sabe qué decir, y a veces yo tampoco, y escupo frases aleatorias con rendijas que esconden todo el miedo que tengo. Me resguardan. Y hay algunas personas que escuchan y asienten, y yo me siento perversa de que sea tan fácil sentirme cómoda en medio de tanto cinismo. Asiento. Trago. Sonrío. Y por dentro hay pájaros chocando contra mis cristales.
A veces aprendo que histrionismo no es lo mismo que hipocresía, y a veces me emborracho y le digo a algunos extraños que la gente es tan rara y que la ciudad es tan hija de puta. Bebo un trago de una cerveza que no he pagado y sé que la energía deshecha y los pasos desordenados que doy se quedan flotando en un aire contaminado durante unos segundos. Tan solo unos segundos.
Nadie parece tener ganas de saber el nombre de nadie, pero a veces hay personas que se mueren por entrar en casas que no son suyas. La paradoja mueve al mundo. Nos gusta el sexo y el llanto; la manzana y la cebolla; los domingos y el puñal. Nuestro cuerpo se tuesta al sol pero por dentro estamos llenos de tempestades.
A veces la muerte parece una broma y la vida el contexto. Y me resulto espectadora de escenas que a veces me conmueven hasta hacerme llorar y parece que no me pertenecen aunque sean mías.
El drama siempre ha tenido algo de fascinante. Relamer mis labios una y otra vez, morderme la lengua, reírme hasta causar malestar al propio silencio.
Escapar siempre me ha parecido un verbo valiente, como también siempre he pensado que todos estamos huyendo y nadie se atreve a hablar de ello. Hormigas devorando un cuerpo inerte tan poco a poco que desaparece sin darnos cuenta. Gente sin edad ni ojos que corren hacia alguna o ninguna parte.
Contener el aire en la cabeza, el viento en el pelo y el tiempo en los dientes parece la única solución real e inteligente para tragar todo esto. Pasear lentamente, cercenar las calles enfermas de las ciudades, apagar a pedradas las farolas que quieren descubrir el secreto.
A veces la oscuridad es la única de manera de abandonar la cordura para no volverse loco.
Pero a veces también lo conseguimos y bailamos delante del fin de todo. Contenedores ardiendo, helicópteros sobrevolándonos y aún así podemos arroparnos con la manta como quien se abraza a sí mismo en medio de una tormenta de nieve.
Nos desnudamos. Follamos y lloramos. Acariciamos el suelo y nos quitamos los zapatos. A veces logramos encontrar la calma dentro de la calma que tratamos de mantener.
Y a veces, al menos, quedan dos manos que, combativas, abren fuego y la guerra, bajo el mismo nombre pero siendo otra cosa, se sostiene sobre uñas y caricias. Huellas dactilares como tatuajes y el ritmo de las horas en nuestra espalda.
A veces nuestros pensamientos son nuestras pesadillas, y a veces debería valer con saber que aunque la tormenta estalle ahí fuera, nuestra almohada está llena de estrellas.
"els que ballen i ballen fins que els músics parin / Los que bailan y bailan hasta que los músicos paren"
23.3.12
21.3.12
Soñábamos ser Blanca y bailar en blanco y negro.
Soñábamos ser asfalto y empaparnos
y ser un montón de ciudades y un montón de luces.
Soñábamos con que iban a querernos así.
Desprendíamos calor.
El mundo nos miraba. Mientras, nos tragábamos la necedad
y reíamos.
Era fácil, a veces.
Fragmentos inconclusos e historias partidas y corazones sedientos y medio millón de acordes tristes que cantaban nuestro nombre pero que jamás lograban tirarnos al suelo.
Parecía fácil no caer al suelo.
Por el cielo de Madrid pasan muchas cosas, menos mi vida.
Ahora agarro el tiempo entre los dientes
sobrevivo
sonrío
bailo despacio
y el suelo a veces es jodidamente frío
y otras veces -algunas- puedo
volar.
18.3.12

No soy los colores que me pintáis, las canciones que creéis que canto o las palabras que digo para calmar vuestros oídos.
No soy lo que pensáis.
No soy a la que leéis, a la que desnudáis o a la que creéis querer.
Soy otra cosa.
Tengo un millón de disfraces con los que vestirme para vosotros
y jamás vais a descubrir quién soy.
Jamás vais a querer.
Pero
"Nada me para cuando empiezo a crecer".
14.3.12
12.3.12
Andar
"Cuando terminó el verano atravesaba la ciudad encima de una bicicleta floja, de tornillos tan desajustados que avanzaba con el constante miedo de caerse en la próxima esquina. Llevó esta sensación a sus sueños - volaba, caía y se levantaba de nuevo.
Sea cual fuera el desafío por el cual se despertaba por las mañanas, vivía el resto del año con el cuerpo en posición de alerta."
Lena Topler
Extraído del libro "Para mi Alicia"
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