Me hubiese dejado la piel en el intento, pero a veces hay que darse cuenta de que antes que tú ya hubo alguien que se caló hasta los huesos.
Y por eso, ya me ves, estoy aquí parada. Quieta. En silencio. Escondiendo en el bolsillo la ciudad que guardaba para ti. Esperando que pongas la música bien alta y pueda salir de aquí sin dejar de pisar fuerte.
10.8.11
28.7.11
Pienso en las tardes muertas, en los pasos con prisas, en las manos con tiempo. Pienso en las oportunidades perdidas, en las carreteras solitarias, en la vida que nadie te va a quitar. Pienso en estaciones de tren, en ciudades malditas, en besos que se van a esconder de ti.
Pienso en todo eso que una vez pensaste y yo escuché, en el asfalto en los labios, en el salitre en la piel, en la arena en el pelo. En los dientes que ya no muerden y en brazos que, tristes y extraños, no saben a quién van a quitar el frío.
Pienso en todo eso que una vez pensaste y yo escuché, en el asfalto en los labios, en el salitre en la piel, en la arena en el pelo. En los dientes que ya no muerden y en brazos que, tristes y extraños, no saben a quién van a quitar el frío.
bastaba con una canción
6.7.11
30.6.11
Duermo esta noche en una habitación vacía, que araña y está enfadada. Una habitación que se dejó vestir al ritmo de tres estaciones, y dejó que me desnudara al compás de una primavera caprichosa.
Me desvelo en una habitación con cuatro rincones que guardan los secretos y las ganas. Rodeada de ventanas blancas, como la ciudad que se despierta fuera.
Una habitación dolida, que sangra igual que se duelen las cajas de cartón y la ropa durmiendo en otro suelo.
Quizá otros sueños, quizá otros días, otras noches, otras madrugadas insomnes que caminan por otra casa. Quizá otros pies descalzos, otras flores, otros acordes que trepan como enredaderas.
Quizá, esta vez, sea otra ventana la que destape el mismo cielo que esta noche se cuela en la habitación
y nos envuelve.
Me desvelo en una habitación con cuatro rincones que guardan los secretos y las ganas. Rodeada de ventanas blancas, como la ciudad que se despierta fuera.
Una habitación dolida, que sangra igual que se duelen las cajas de cartón y la ropa durmiendo en otro suelo.
Quizá otros sueños, quizá otros días, otras noches, otras madrugadas insomnes que caminan por otra casa. Quizá otros pies descalzos, otras flores, otros acordes que trepan como enredaderas.
Quizá, esta vez, sea otra ventana la que destape el mismo cielo que esta noche se cuela en la habitación
y nos envuelve.
17.6.11
13.6.11
Camiones de basura, alamedas, coches, helados, niños, bares, prisas, cerraduras. Pasos viejos, escalones cansados, años eternos, calles de la infancia, días azules, mudanzas sin listas.
Un mundo cansado que baila mientras alguien duerme, y alguien llora, y alguien besa, y alguien muere.
Pero qué locura. Pero qué bueno.
Un mundo cansado que baila mientras alguien duerme, y alguien llora, y alguien besa, y alguien muere.
Pero qué locura. Pero qué bueno.
10.6.11
Y se echa a correr.
Como si quisiera perder la única parte de sí mismo que le pertenece. Como si quisiera esquivar las terrazas, el caucho caliente rayando la acera, los brazos fríos. Evitar, quizá, las ventanas abiertas, las puertas cerradas, las historias en los talones.
Le veo correr.
Como si tuviera derecho a escapar de algo que no le persigue.
Le veo correr, doblar la esquina, caerse al suelo y verse envuelto.
Por fin.
Como si quisiera perder la única parte de sí mismo que le pertenece. Como si quisiera esquivar las terrazas, el caucho caliente rayando la acera, los brazos fríos. Evitar, quizá, las ventanas abiertas, las puertas cerradas, las historias en los talones.
Le veo correr.
Como si tuviera derecho a escapar de algo que no le persigue.
Le veo correr, doblar la esquina, caerse al suelo y verse envuelto.
Por fin.
6.6.11
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