"Lo personal es político"
y yo hago de mi cuerpo la tierra de la resistencia,
el campo de la contestación,
los caminos inescrutables de la austeridad.
Y hago de mi sexo un escondite
y miento diciendo que estos cuchillos afilados protegieron siempre
mi territorio.
Convierto mi sangre en mil razones para salvarse primero,
siempre,
a una misma.
Convierto mis manos en banderas y mi estómago en principio,
identidad
y rabia.
Hago de mis límites una continua desobediencia que,
aunque no siempre fue,
comienza a tensar cada una de las cuerdas
que alguna vez me rozaron.
Dejo pasar la brutal belleza de la tristeza
sólo a cambio de un poco de luz.
Miro el cuerpo de lo que fui flotando río abajo
y me araño los brazos para evitar ir a salvarlo.
Me he sacrificado a mi misma
sólo para conseguir habitarme.
He quemado todas las pistas
para no encontrar las puertas de emergencia.
He ganado,
aunque a veces no lo parezca.
7.11.15
13.4.15
Nunca he podido soportar tanta sensibilidad.
Ni yo
ni el mundo.
Hay una familia comiendo en un salón con tapetes en la televisión, figuritas con forma de cisne, cuadros en relieve con niñas con grandes mofletes vestidas de rosa.
Esa familia mira su plato. En la sopa flotan pedazos de pan.
Esa familia no se mira, ni habla.
La banda sonora es un reloj tic tic tac tac que cada hora cruza el espacio como una estrella fugaz; breve e inalcanzable.
Esa familia son todos mis vínculos.
Esa familia no es capaz de mirarse a sí misma. Encima de la mesa hay una botella de vino, migas y algo siniestro en su manera de amar. Al fondo del pasillo gotea el el lavabo del baño y la pena se mezcla con la sopa de arroz y cebolla.
Nunca he podido convivir con mis explosiones.
Ni yo
ni el mundo.
Existe una isla en el mundo que un día intentó acabar con nosotros. Tú tenías un puñal detrás de la espalda y yo un AS en la manga. No quería jugar mis cartas,
era dejar de quererte,
dejar de existirnos. Pero la isla estaba segura de querer acabar con nosotros.
Hubo dos tormentas, carreteras de tierra y yo tenía que pedalear para mantenernos vivos. El aire a veces soplaba en contra y la isla tenía forma de U. Nuestros extremos complicaban mi lucha,
tu lengua entorpecía mi búsqueda.
La isla nos quería muertos.
Nunca he podido pertenecerme a mi misma.
Ni a mi misma
ni al mundo.
Un día habité en mi despensa. Era una despensa por donde pasaban muchas personas, pero por la noches se convertía en mi territorio. A veces encendía la luz de la cocina para que la oscuridad guardase mis secretos.
Yo era un ratón que hacía guardia a los cereales y a los tormentos,
yo era una polilla perdida que se había quedado a vivir en una corriente de aire caliente,
yo era la despensa y los cereales y el chocolate se convertían en mi cuerpo.
Extrapolaba los limites, habitaba la despensa por no habitarme a mi misma.
Convivía con la luz de la cocina por no convivir con nuestro falso amor.
Soportaba la frialdad de las baldosas para no sentarme a la mesa con vuestras pesadillas.
Nunca he podido saberme enteramente viva.
Ni a mi,
ni a la vida.
Y sin embargo nunca he parado de palpar a oscuras este espacio de tiempo que me dieron,
este pedazo de espacio que me fue concedido,
estos límites físicos,
este cuerpo,
esta poesía que yo misma hice surgir.
Siempre fue el Aduela un epicentro y yo un planeta,
tonto y cobarde,
dando vueltas despacio. Acercándome. Quemándome. Huyendo espantada.
Siempre fueron vuestras cabezas el centro,
el intermedio,
la isla.
Y yo me convertía en río y acariciaba vuestros límites,
manando de la montaña del deseo,
sin preguntarme ni una sola vez
dónde iba a dar,
dónde a morir,
en qué momento llevaría toda la historia, conmigo, a acabar en alguna parte.
No soy un objeto de deseo y no puedo convertirme en algo aleatorio y sin importancia que interrumpa en los Viernes noche y pretenda cambiarlo todo.
No cambia nada quien nada es.
No cambia nada quien no confía en sí mismo.
Y yo de repente he entendido que el amor es sólo universal si le roza a una misma.
He huido de la duda. Me he cogido un taxi y no he pasado por ti.
No he sido fuerte, sino que he estado exhausta y no he podido cruzarte.
No soy nadie para ti
y tú eres sólo el reflejo de todos mis amantes frustrados.
No tenemos nombre.
No existimos.
27.3.15
Yo que celebro el sol, y le doy el todo al todo, y me marchito y me crezco y bailo sin ataduras y me ato sin música,
yo que crecí de la nada y festejé la pena como se festejan las buenas tristezas,
yo que he vivido y he besado lo que me han dejado
y lo que no,
yo que soy de barro y de huesos y de movimiento y peso,
yo que soy la no deseada, la que mira el techo y cierra los labios,
yo que he tenido todo y he apostado por las maletas y las pocas certezas,
yo.
Yo me despido con estas ganas y con este sabor amargo.
Yo digo adiós con esta voz pesada y estas vergüenzas ardiendo.
Yo cierro la herida que se abrió sin forzarla.
Yo
no he podido conquistar esta ciudad.
Yo
he sido colonizada por esta ciudad.
A mi me han construido estas murallas; miradlas. Y no las derribo,
no he podido.
Yo que celebro el sol he olvidado cómo celebrar la vida.
Y ahora me estoy yendo.
Adiós, ciudad maldita.
Adiós, olor a mantequilla y a seguridad de clase alta.
Adiós a todo lo que no me dejé conocer.
Aquí yacen las imágenes que inventé sobre lo que iba a ser mi cuerpo acariciando el Támesis.
Aquí yacen las fuerzas de dominar las luces de las ciudades que no tienen final.
Aquí me dejo a mi.
yo que crecí de la nada y festejé la pena como se festejan las buenas tristezas,
yo que he vivido y he besado lo que me han dejado
y lo que no,
yo que soy de barro y de huesos y de movimiento y peso,
yo que soy la no deseada, la que mira el techo y cierra los labios,
yo que he tenido todo y he apostado por las maletas y las pocas certezas,
yo.
Yo me despido con estas ganas y con este sabor amargo.
Yo digo adiós con esta voz pesada y estas vergüenzas ardiendo.
Yo cierro la herida que se abrió sin forzarla.
Yo
no he podido conquistar esta ciudad.
Yo
he sido colonizada por esta ciudad.
A mi me han construido estas murallas; miradlas. Y no las derribo,
no he podido.
Yo que celebro el sol he olvidado cómo celebrar la vida.
Y ahora me estoy yendo.
Adiós, ciudad maldita.
Adiós, olor a mantequilla y a seguridad de clase alta.
Adiós a todo lo que no me dejé conocer.
Aquí yacen las imágenes que inventé sobre lo que iba a ser mi cuerpo acariciando el Támesis.
Aquí yacen las fuerzas de dominar las luces de las ciudades que no tienen final.
Aquí me dejo a mi.
15.3.15
Vencer a la muerte a veces fue una sola corazonada.
Fue caminar por desiertos, cargar mis deseos por muy pesados que fuesen,
besar las bocas necesaria para juntar mi universo al vuestro.
Vencer a la muerte nunca ha sido un todo lo que hemos tenido o todo lo que nos han quitado.
Nunca ha sido tal sólo mi cuerpo respirando,
tan solo mis manos flotando en el agua,
tan solo mis ojos cerrando su consciencia.
Nunca fue tan solo estar viva.
Y entre estación y estación a veces siento cómo la muerte se me sienta en las piernas,
me mira
y me dices
si no flotas, estás fingiendo; y yo te observo.
Sacudo la cabeza.
Sacudo la cabeza e desencadeno un infinito ciclo de oportunidades de las que siempre huyo.
Y asumo que nunca conquistaré una ciudad como esta
y firmo la tregua;
me declaro mortal.
Vencer a la muerte nunca ha sido estar
analíticamente
prácticamente
objetivamente
viva.
Y vine aquí a sepultar mis ganas; sí. Sin saberlo vine aquí a dar guerra a mi verdad.
Y vine aquí a poner a prueba una fuerza que no estaba solo en mis manos.
Y no he vencido,
no estoy venciendo,
estoy tan sólo aguantando como puedo.
Y esto no es vida porque no puedo ver nada,
ni sentir nada.
Y esto no es vida porque no sé quién habita dentro de mi cabeza.
Y no he vencido, no.
Y no me consuelo; eso tampoco. Y deshago mis planes desde la cama,
con la más absoluta falta de entusiasmo,
esperando que algo pase, que vuele un avión que raje el cielo y que,
de repente,
yo este de nuevo con el viento entre los dientes, con la boca bien abierta,
así, como alguna vez hacía,
así de desafiante y de atenta. Como quien declara una guerra que sabe que puede ganar,
como quien sabe que no es estar vivo permanecer inerte en una sangre que corre,
en un corazón que bombea,
en unas piernas capaces de correr sin saber hacia donde.
Como quien está segura de que este pedazo de tiempo no significa nada
si no se tiembla.
Fue caminar por desiertos, cargar mis deseos por muy pesados que fuesen,
besar las bocas necesaria para juntar mi universo al vuestro.
Vencer a la muerte nunca ha sido un todo lo que hemos tenido o todo lo que nos han quitado.
Nunca ha sido tal sólo mi cuerpo respirando,
tan solo mis manos flotando en el agua,
tan solo mis ojos cerrando su consciencia.
Nunca fue tan solo estar viva.
Y entre estación y estación a veces siento cómo la muerte se me sienta en las piernas,
me mira
y me dices
si no flotas, estás fingiendo; y yo te observo.
Sacudo la cabeza.
Sacudo la cabeza e desencadeno un infinito ciclo de oportunidades de las que siempre huyo.
Y asumo que nunca conquistaré una ciudad como esta
y firmo la tregua;
me declaro mortal.
Vencer a la muerte nunca ha sido estar
analíticamente
prácticamente
objetivamente
viva.
Y vine aquí a sepultar mis ganas; sí. Sin saberlo vine aquí a dar guerra a mi verdad.
Y vine aquí a poner a prueba una fuerza que no estaba solo en mis manos.
Y no he vencido,
no estoy venciendo,
estoy tan sólo aguantando como puedo.
Y esto no es vida porque no puedo ver nada,
ni sentir nada.
Y esto no es vida porque no sé quién habita dentro de mi cabeza.
Y no he vencido, no.
Y no me consuelo; eso tampoco. Y deshago mis planes desde la cama,
con la más absoluta falta de entusiasmo,
esperando que algo pase, que vuele un avión que raje el cielo y que,
de repente,
yo este de nuevo con el viento entre los dientes, con la boca bien abierta,
así, como alguna vez hacía,
así de desafiante y de atenta. Como quien declara una guerra que sabe que puede ganar,
como quien sabe que no es estar vivo permanecer inerte en una sangre que corre,
en un corazón que bombea,
en unas piernas capaces de correr sin saber hacia donde.
Como quien está segura de que este pedazo de tiempo no significa nada
si no se tiembla.
13.1.15
Porque empecé a grabar vídeos cuando regresaba a las ciudades y ahora se pierden en discos duros que acabaré por perder. Y no hay nada de poético en la obsolescencia programada. Y tengo más de dieciséis bolsos, tres ex's pero sólo dos cuentan, guardé tarros de cristal, y zapatos viejos, y coleccioné mapas y ahora todo se llena de polvo en los cajones de la habitación de mi infancia. A la que nunca vuelvo del todo.
Porque la infancia es un fantasma azul que sobrevuela tu vida señalando con el dedo lo que nunca entró en los planes de tus padres. Mueve la cabeza tu madre con resignación, cierra los ojos tu padre con decepción.
Porque crema hidratante no es sinónimo de reconocimiento pero sin embargo me recorro con miedo, y masajeo mi carne como un pedazo de masa húmeda y me voy a la cama creyendo que ya me quiero un poco y mis células bailan la danza de la vergüenza. Y porque miro por la ventana cada cinco minutos; calle en plano fijo, señora con perro en plano general, el estatismo en una ciudad agónica y enferma.
Porque me enamoré de un acento y asumí muchas veces que una canción podría marcarme de por vida y ahora me da la risa, y también bailé reguetón para fingir que mi sensibilidad no me estorba a veces.
Porque mis amigos más brillantes viven con sus padres y duermen mal por las noches y yo no pienso en nadie que no me haya causado un poco de dolor alguna vez. Todo esto es la rueda del hámster. Todo esto es el boomerang del engaño. Todo este drama es obra mía.
Y no es el facebook mi vida pero es más fácil mirar por la ventana; calle plano fijo, anciano con ganas de morir plano medio. Y no es mi ropa mi nombre pero abrazo un jersey amarillo como el símbolo de mis entrañas. Y no es tu recuerdo la verdad pero es mejor habitado que vacío, hongo que desierto, traición que hospital.
Porque voy a las manifestaciones con los puños apretados y porque nunca he tenido más de un orgasmo compartiendo cama y me gusta que me muerdan y mi sueño de las seis y cincuenta y cinco de la mañana no se compara con nada. E imagino cuantos charcos de sangre se filtran por las arenas del mundo, y cuantos peces muertos y promesas a la mierda y quién ocupa mi lugar de todos los sitios de los que me fui. Porque abandono los parques con picardía infantil y nunca vuelvo aunque diga te veo luego y siempre abrazo aunque declare que tengo miedo y hace tiempo que todo es exactamente lo que anticipé sin parecerse en color ni en forma.
Porque soy lo único que podría llegar a ser en este caos, y porque soy todo el desorden de consecuencias poco interesantes y porque soy una lista infinita de razones ilógicas que justifican este hablar continuamente sola. Porque me irrita el mundo y el azul es poesía si a mi me da la gana. Porque su boca diciendo azul es un plano detalle a cámara lenta, y porque soy todo lo que abarco y y todo lo que engaño, y todo lo que grito.
Soy yo la creación y si existe un dios la d va en minúscula.
Soy yo la obra y a dónde demonios queréis que me dirija.
Soy yo todo lo suficiente, el ruido de la nada, la furia del poeta.
El clamor de todas las batallas.
22.12.14
Aireo mi pena en parques infantiles,
alimento mi apatía con museos y exposiciones,
descuido mi casa abrazando cuerpos que ensucian mis cortinas.
Y calmo la desesperanza con autodestrucción,
acuno el dolor del mundo huyendo pertenecerme.
Quemo vuestras perversidades haciéndome daño donde más duele.
Quién dijo que la venganza no le jode a una misma la vida.
Quién que le odio no te salpica a ti también.
Es el desconsuelo una cama donde recostarse;
el colchón huele a mierda y, además,
está llena de migas.
alimento mi apatía con museos y exposiciones,
descuido mi casa abrazando cuerpos que ensucian mis cortinas.
Y calmo la desesperanza con autodestrucción,
acuno el dolor del mundo huyendo pertenecerme.
Quemo vuestras perversidades haciéndome daño donde más duele.
Quién dijo que la venganza no le jode a una misma la vida.
Quién que le odio no te salpica a ti también.
Es el desconsuelo una cama donde recostarse;
el colchón huele a mierda y, además,
está llena de migas.
5.12.14
Se mueren tus tíos abuelos y tus padres van quedándose sin vida.
Se apagan los incendios,
amenaza con llover,
y hay un niño que grita en medio de un desierto.
Hay mercados todos los Domingos
y volver no es más que una forma cobarde de disuadir el compromiso con el cambio.
Mira al techo;
tu tío Jacinto está muerto. El de la casa con olor a aceituna.
Tu abuela no te recuerda.
Y este cuerpo, sin embargo, sigue siendo el tuyo.
18.11.14
Te veía introducirte poco a poco en esa caja negra que era tu cabeza cuando no estábamos de acuerdo de qué color era nuestro amor,
qué iba a pasar con nosotros,
dónde lo íbamos a poner todo.
Te veía meterte poco a poco, retrocediendo hacia atrás,
y yo no podía hacer
nada.
Yo sólo podía
agarrarte de la cara y decirte
lo siento,
yo no quise decir
eso,
quiero tener casas azules contigo
y ninguna de esas casas es una cadena.
Pero tú mientras te metías poco a poco en esa caja negra
que era tu cabeza
cuando no estábamos de acuerdo sobre la longitud de nuestro amor.
La tormenta me revolvía el pelo, y yo me moría de frío.
Y yo te decía
ven aquí,
me da miedo el viento,
ayúdame a salvarnos,
permanece.
Pero tú no me oías porque nunca se oye nada desde dentro de una caja negra.
Luego salió el barco, ardió la isla, te volviste más viejo y dijiste
no te quedes sin lo que tú necesitas,
sal fuera a buscarlo.
No es desamor, es justicia. No es falta de deseo,
es sentido común.
Yo te quiero bien,
pero no te quiero ahora.
Y yo pensé que no iba a saber buscarte en el resto del mundo.
No iba a saber buscarte en las playas, en los desiertos,
en las cafeterías.
Y que eso significaba que ni en mil años iba a cruzarme
de nuevo
con tu oceano.
Y dije, está bien. Necesito sobrevivirme
y contigo sólo se naufraga.
Está bien,
pero jamás podré tener una casa azul sin ti.
Está bien,
pero
esto arde
y me quema.
Y pasó Bolivia y yo besé once mil bocas, ninguna como la tuya.
Y menos mal.
Porque yo sólo necesitaba ternura, pero tú sólo tenias
una caja negra.
Yo sólo necesitaba amor y tu cuerpo sólo me decía
alerta.
Y tú nunca fuiste tu nombre, ni tu cuerpo, ni la historia de mi vida,
sino una muestra del amor universal
egoísta y cobarde
en el que nunca podré - ni querré -
navegar de nuevo.
qué iba a pasar con nosotros,
dónde lo íbamos a poner todo.
Te veía meterte poco a poco, retrocediendo hacia atrás,
y yo no podía hacer
nada.
Yo sólo podía
agarrarte de la cara y decirte
lo siento,
yo no quise decir
eso,
quiero tener casas azules contigo
y ninguna de esas casas es una cadena.
Pero tú mientras te metías poco a poco en esa caja negra
que era tu cabeza
cuando no estábamos de acuerdo sobre la longitud de nuestro amor.
La tormenta me revolvía el pelo, y yo me moría de frío.
Y yo te decía
ven aquí,
me da miedo el viento,
ayúdame a salvarnos,
permanece.
Pero tú no me oías porque nunca se oye nada desde dentro de una caja negra.
Luego salió el barco, ardió la isla, te volviste más viejo y dijiste
no te quedes sin lo que tú necesitas,
sal fuera a buscarlo.
No es desamor, es justicia. No es falta de deseo,
es sentido común.
Yo te quiero bien,
pero no te quiero ahora.
Y yo pensé que no iba a saber buscarte en el resto del mundo.
No iba a saber buscarte en las playas, en los desiertos,
en las cafeterías.
Y que eso significaba que ni en mil años iba a cruzarme
de nuevo
con tu oceano.
Y dije, está bien. Necesito sobrevivirme
y contigo sólo se naufraga.
Está bien,
pero jamás podré tener una casa azul sin ti.
Está bien,
pero
esto arde
y me quema.
Y pasó Bolivia y yo besé once mil bocas, ninguna como la tuya.
Y menos mal.
Porque yo sólo necesitaba ternura, pero tú sólo tenias
una caja negra.
Yo sólo necesitaba amor y tu cuerpo sólo me decía
alerta.
Y tú nunca fuiste tu nombre, ni tu cuerpo, ni la historia de mi vida,
sino una muestra del amor universal
egoísta y cobarde
en el que nunca podré - ni querré -
navegar de nuevo.
9.11.14
Yo no he estado nunca loca ni ese cuerpo es el mío.
Mi matriz es esta; dañada y partida en dos, llenas de estrías que son caminos que no llegan a ninguna parte, inconclusa. Con piel de naranja y con mañanas y con muérdeme ahora o cierra la puerta cuando te vayas.
Yo no he estado nunca loca ni todos vuestros recuerdos hablan de mi.
Lo que soy yo es una nube que no llueve por petición y mastica los chicles con más rabia de la que parece tener. Y no he olvidado lo incómodo que era andar con pantalones de campana cuando llovía, y el agua te llegaba hasta las rodillas, y la duda era si eras feliz o sólo hacías como.
Ni nunca he sabido qué color tenían mis entrañas, ni la locura se ha atrevido mínimamente a rozarme.
Era cordura permanecer con un ojo cerrado a las cuatro de la mañana con dos botellas de vino tinto nadando entre dos mitades. Lo era quererte en público y morderme el odio en el refugio que siempre fue mi cabeza. Cordura era la pena eléctrica en conciertos que no me interesaban más que por ti, las luces sucumbiendo al poder etílico de mis pupilas, mis brazos flotando porque yo lo que soy es una nube.
Os aseguro que yo nunca he estado loca, ni he pretendido parecerlo.
Asumí la desgana como una forma de acabar conmigo y caminar kilómetros como una de sobrevivirme. Y eso no significa que no sepa de qué va este mundo y esta normalidad estática e inerte y todo ese montón de ropa por doblar y una foto azul con tu cara encima de la mesa.
Que coger un tren signifique siempre una despedida aunque vaya al médico no me hace estar loca. Asumir mi cuerpo como el único territorio que nunca supe depender no me hace estar loca. Yo no he estado nunca loca, ni ese cuerpo es el mío.
Mi cabeza es un bálsamo contra la crueldad y mi cuerpo un alivio de ternura. Y si no os asomáis,
es por miedo.
25.9.14
Ya me prometieron una boda en Argentina. La boda no era mía, pero la vida sí. Y ya hice los planos de una casa azul y ya me los quemaron.
Ya me hablaron de perritos calientes en Londres y ya comparé precios y me rasqué los bolsillos. Ya me clavaron la mirada y ya me hablaron de amor a primera vista. Y ya me cantaron cerca, muy cerca, bajito. Y ya me dibujaron y me extrañaron; micropoesía en mensajes de madrugada, botellas de ginebra en la playa, bailes lentos.
Ya me regalaron una rosa aún sabiendo que prefería el sueño, ya me dijeron "qué linda que sos", y ya me pensaron en portugués. Ya me desvistieron y ya durmieron a mi lado con el abrigo puesto.
Ya me quisieron, y me desearon, y me tuvieron ganas. Y ya me tuvieron miedo, y pereza, y frialdad.
Ya me robaron un pedazo y ya se llevaron la otra mitad.
Ya me calaron los huesos y ya mojaron el suelo.
Ya pensaron en irse,
y ya se fueron.
Ya ensuciaron el pasillo y ya me basta.
Ya me soñaron,
y ya tampoco.
Ya fui yo
y ya no más.
6.9.14
"me despedí de ti,
bajé a la calle,
puse el pie en una tierra en la que no existías,"
Benjamín Prado
"tengo lo que tengo,
debo lo que debo
y quiero lo que quiero" *
Saboreo la ciudad que ya no existe.
La busco en canciones, con el ánimo de un espía cansado, con las manos en los bolsillos y los pantalones llenos de agujeros.
Me duele en los dientes nuestra historia, la que no existe. Y me huelo con tu camisa, que ya no es blanca y ni siquiera es tuya (porque tú tampoco existes más).
Mastico tu segunda persona hasta convertirla en aire, y me quema la piel cuando te llevo conmigo y hago como que tu recuerdo no es un simple pretexto para alimentar a mi sistema límbico.
Mírate las manos;
hay estrellas muertas por todas partes.
La huída se convirtió en camino en el momento justo en el que dejé de perseguirme.
Y ahora sólo trato de entender
porqué
sigo corriendo.
23.7.14
Me voy sin Córdoba y sin Troilo. Me voy sin mensajes de madrugada, sin las fotografías ciertas y sin el salitre del Carnaval. Me voy sin glaciares y sin mi sacón nuevo. Me voy sin Belvedere, sin el tacón rozando la madera, sin la viola sin cuerdas. Me voy sabiendo todo el tiempo que se ha arremolinado en esta casa y con el que no jugué a tiempo.
Me voy sin que nuestra historia renaciese en su origen, me voy aprendiendo a no invocarte más.
Y me voy con trenzas, con choclos, con bombillas y termos. Me voy con todo lo que significó atravesar la sierra con la vida entre los dientes. Me voy con el baile, con el Pacífico, con la chicha. Me voy sabiéndome en una selva que es mi vida, en una sierra que es mi historia, en la playa infinita que es mi casa.
Me marcho sin que haya fin de fiesta y sin haber entendido aún cuáles son los límites entre los mapas que un día soñamos y los que nos vistieron después.
Me voy porque siempre me voy y porque mi maleta me extraña, porque el camino camina y hay un lugar allá adelante en el que podré entender todo lo de aquí atrás.
Me voy con el con y sin el sin, con todo lo que me hizo dudar y todo lo que me desenredaron los nudos.
A mi la vida y a mi el viento.
A mi la nostalgia y a mi los escalofríos.
Lo que no fue ocupa su espacio,
y está mi maleta llena de planos de todo lo que ha sido y todo lo que será.
Me voy sin que nuestra historia renaciese en su origen, me voy aprendiendo a no invocarte más.
Y me voy con trenzas, con choclos, con bombillas y termos. Me voy con todo lo que significó atravesar la sierra con la vida entre los dientes. Me voy con el baile, con el Pacífico, con la chicha. Me voy sabiéndome en una selva que es mi vida, en una sierra que es mi historia, en la playa infinita que es mi casa.
Me marcho sin que haya fin de fiesta y sin haber entendido aún cuáles son los límites entre los mapas que un día soñamos y los que nos vistieron después.
Me voy porque siempre me voy y porque mi maleta me extraña, porque el camino camina y hay un lugar allá adelante en el que podré entender todo lo de aquí atrás.
Me voy con el con y sin el sin, con todo lo que me hizo dudar y todo lo que me desenredaron los nudos.
A mi la vida y a mi el viento.
A mi la nostalgia y a mi los escalofríos.
Lo que no fue ocupa su espacio,
y está mi maleta llena de planos de todo lo que ha sido y todo lo que será.
8.7.14
Peino mi deseo sin saber de donde nace tan desvalido. Y acaricio el holograma que es mi cuerpo en otras retinas, que nunca es pequeño, que nunca cabe, que nunca tiene casa.
Desenredo la pasión sin llegar a entender de dónde salieron tantos espejos, y de qué color es el sabor que se te quedaba en la lengua después querer hacerme bien. Sólo a mi, y sólo por mi.
Explícame qué parte de todo lo que soy es la que no te causaba empeño. Explícame
por cuál de mis secciones
se despertaba tu pereza.
Explícame cómo se vive
ahora
con tanta piel insípida.
Desenredo la pasión sin llegar a entender de dónde salieron tantos espejos, y de qué color es el sabor que se te quedaba en la lengua después querer hacerme bien. Sólo a mi, y sólo por mi.
Explícame qué parte de todo lo que soy es la que no te causaba empeño. Explícame
por cuál de mis secciones
se despertaba tu pereza.
Explícame cómo se vive
ahora
con tanta piel insípida.
1.6.14
Afónica, gritando en cada parque, poniéndoles espuma en el pelo, pidiéndoles un beso que recuerde siempre.
Atónita, bailando en todos los bares. Moviendo el culo, sintiendo cómo sus miradas recorren lugares en los que firmamos la paz. Prometiendo guerra. Y ya ves, enamorándome de sus perfiles cantando "Hotel California", de sus "no me jodas". Volviéndome loca por cada canción que era para mi, por el amanecer jodiéndonos una mañana que debía ser oscura. Temblando por los besos adolescentes de los portales, por las luces de la ciudad, por las manos que nos damos tímidamente. ¿Lo ves? No existen listones cuando se habla de dejarse la piel. No existen intensidades cuando hablamos de dejarnos caer.
Yo te quise, sí, y te quise más que a nadie. Igual que al resto.
Feliz, sin tatuajes; follándome a una vida que es para mi.
Atónita, bailando en todos los bares. Moviendo el culo, sintiendo cómo sus miradas recorren lugares en los que firmamos la paz. Prometiendo guerra. Y ya ves, enamorándome de sus perfiles cantando "Hotel California", de sus "no me jodas". Volviéndome loca por cada canción que era para mi, por el amanecer jodiéndonos una mañana que debía ser oscura. Temblando por los besos adolescentes de los portales, por las luces de la ciudad, por las manos que nos damos tímidamente. ¿Lo ves? No existen listones cuando se habla de dejarse la piel. No existen intensidades cuando hablamos de dejarnos caer.
Yo te quise, sí, y te quise más que a nadie. Igual que al resto.
Feliz, sin tatuajes; follándome a una vida que es para mi.
31.5.14
Andrés era mentira.
Era tan mentira como mis mensajes de madrugada y mis besos de la mañana.
Y el sexo reposado y el sexo rebosado, y qué es recuerdo sino un espejo en el que mirarse. Y Andrés era mentira pero yo soy casi perfecta.
Pedro era mentira.
Era mentira igual que Oporto también lo era. Y Fela Kuti sonando en las paredes, y mis bragas debajo de la almohada, y la lluvia que nos calaba llegando a casa.
Él escribía jazz pero el jazz también era mentira, y el afrobeat, y el blues, y el rock. Pero yo no; yo soy aproximadamente perfecta.
David era mentira.
Pero su belleza no. Su belleza se clavaba como un puñal que te atraviesa sin sentir piedad. Y su coche cruzaba el verano y yo dejaba a mi pelo bailar libre sin querer preguntar verdad o no. Y David nunca pudo quererme aunque yo fuese prácticamente perfecta.
María era mentira.
Como el espejo en el baño, las promesas y los veranos; las cursilerías lícitas en cada adolescente. Era mentira correr de la mano, era mentira que todos le prefiriesen a ella. Las canciones arañaban mientras yo no sabía que era inconscientemente perfecta,
pero lo era.
Nano era mentira.
Y Gijón también lo era, y también Londres. Y las orejas frías, y los mapas y el ketchup y los perritos calientes. Sobre todo los perritos calientes. Aunque yo fuese espontáneamente perfecta, la playa de San Lorenzo no lo era, porque era mentira.
Seba era mentira.
Era mentira igual que lo de que el infinito era nuestro. Era una puta estafa igual que Barcelona ardiendo, el té ardiendo, mi sexo ardiendo. La cama era mentira mientras yo me sentía más perfecta que nunca.
Mi ansiedad es mentira.
Es mentira igual que mis pulmones sin aire, la luz del frigorífico en horario nocturno, mi madre llorando a escondidas.
El amor es mentira.
Escribir sobre mi es mentira.
Mis pesadillas son mentira.
que me conmueva un poco,
que me mienta un poco.
La mentira es perfecta,
y la perfección es mentira.
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